¿Has escuchado alguna vez a alguien decir “Todos en mi familia tienen triglicéridos altos”, Todos en mi familia padecen del corazón, todos en mi familia son gruesos?

 

Estas son historias muy comunes cuando se trata de enfermedades crónicas como la diabetes, triglicéridos, obesidad, etc, y lo que generalmente escuchamos: ‘‘Es algo hereditario, no hay nada que hacer, ya está en los genes’’. Aunque es cierto que puede haber un componente genético en algunos padecimientos, muchos de los problemas de salud no son heredados, lo que se hereda son los hábitos y las costumbres o el estilo de vida. Haces lo que aprendiste de tu madre, quien aprendió de tu abuela y así por generaciones. Entonces, realmente se puede hacer un cambio si empezamos a tomar conciencia de lo que hacemos a diario. Las decisiones que tomamos sobre nuestra salud, nuestra rutina diaria, la cantidad de actividad física, como manejar el estrés, que comprar en el supermercado, que comer, si medito o no, y así con cada cosa en nuestra vida.

Para muchos de nosotros es común asociar la buena salud con la ausencia de enfermedad Pensamos que si no estoy visiblemente enfermo entonces estoy saludable. Estoy saludable si no debo tomar medicamentos o acudir a un centro de salud para que me traten alguna condición o anomalía. Sin embargo, la salud es mucho más que eso. Gozar de buena salud y bienestar integral involucra no solo el cuerpo físico, sino también la mente y las emociones. Cuando hablamos de bienestar integral debemos abordar todos los ámbitos: físico, mental, emocional e incluso espiritual.

Mis servicios y metodologías están diseñados para ayudarte a mejorar tu salud y la de tu familia a largo plazo. Si quieres cambiar tu estilo de vida, y romper esos mitos generacionales alrededor de la salud me encantaría ayudarte.